Matías, el pibe que pasó de vender La Luciérnaga a ser candidato a diputado nacional

Empezó a vender la revista en Córdoba cuando fue padre. También se incorporó al rubro de la construcción. Ahora busca que la juventud tenga más posibilidades y que se organice.

miércoles, 18 de agosto de 2021 hs

“Venía en el colectivo, por eso no podía contestar la llamada. Soy Matías Tissera. Antes vendía la revista La Luciérnaga y ahora quiero ser diputado nacional”.

Así se presenta por mensaje de WhatsApp el pibe cordobés, de 25 años, que tras un largo tiempo de reflexión aceptó el desafío de buscar un escaño entre los legisladores por la provincia de Córdoba.

También podría ser su currículum: un joven sencillo que a través de los años buscó integrarse a proyectos colectivos y crecer junto a otros.

“Soy padre de una niña de 3 años. Al ser papá, empecé a vender la revista La Luciérnaga, cuando tenía 17. Necesitaba un trabajo y recurrí allí”, reconstruye en diálogo con La Voz.

Antes de que él se dispusiera a comenzar con esa experiencia laboral, su hermano ya vendía la icónica publicación cordobesa. “Él habló para que yo entrara con 17 años, porque necesitaba independizarme. Quedé bajo la supervisión de mi hermano. Vendí durante mucho tiempo en la explanada de la Municipalidad de Córdoba”, contó.

Luego de un tiempo, sumó otro trabajo como “changarín”. La actividad en la construcción le permitió acomodar la economía familiar, para poder subsistir, recordó.

El joven en la actualidad vive junto a su pareja y a su hija en su casa de barrio Cabildo. Pero para poder llegar allí, decidió participar de una toma de terrenos. Luego, explicó, comenzó a asumir responsabilidades sociales, en la organización de las tareas colectivas del barrio que iba naciendo.

Candidatura

“La candidatura mía fue votada en un plenario de 500 jóvenes que se organizan en el Polo Obrero. Los compañeros consideraron que soy el simple ejemplo del pibe que ‘la luchó’”, evaluó.

Sin embargo, su camino en la organización social comenzó unos años antes, cuando empezó a acercarse a la organización obrera. “Iba a ser padre y no teníamos dónde vivir. Iba con mi mamá a las asambleas porque ella está desde hace mucho tiempo en el Polo. Fue ella quien me invitó, hasta que empecé a organizarme cuando cumplí los 18”, explicó.

Luego de una seguidilla de asambleas se sintió atraído por la propuesta de la organización que más tarde lo elegiría como candidato. “Me entusiasmé con mis compañeros, con los métodos del Polo que hoy en día dieron un montón de resultados. Pero empecé desde abajo”, recordó.

Matías Tissera vendía la Luciérnaga y ahora es candidato a diputado nacional por el Partido Obrero. (Ramiro Pereyra/La voz)

Sobre las ideas que lo llevaron a formar parte de la lista del Frente de Izquierda y de los Trabajadores-Unidad (FIT), Matías contó que la con sus compañeros de la juventud del partido consideran que los jóvenes “no tienen ninguna salida, ni expectativas para sus vidas”.

“Siete de cada 10 pibes están bajo la línea de la pobreza, en nuestro país. Los trabajos a los que podemos acceder tienen un salario de miseria, como por ejemplo los call center, como las aplicaciones de delivery”, reclamó.

Y para el joven candidato el resultado del trabajo debería alcanzar, al menos, para cubrir el valor de una canasta básica. “Hay otros sectores de la juventud que no pueden acceder a un empleo. En cuanto a la educación, no a todos los sectores les está garantizada. Durante la pandemia por coronavirus vimos la escasez de dispositivos móviles y la falta de un servicio de conexión libre”, advirtió al tiempo que agregó que “a nivel a nivel nacional, 6 millones de pibes quedaron fuera de la educación”.

Matías tampoco ahorró críticas sobre la situación de los chicos de su edad en Córdoba. “También hemos registrado un recorte en el servicio del Paicor. Cuando un pibe no come, es imposible que pueda pensar. Es obvio que si tiene hambre esa va a ser su preocupación más grande”, cuestionó.

Para contrarrestar esta realidad, y antes de ser candidateado por sus pares, establecieron una seguidilla de movilizaciones. “Se dieron en Córdoba y en todo el país, en defensa de la educación pública. Somos la misma juventud que está siempre en los barrios buscando una salida al problema de la vivienda, que fue una de las principales inquietudes”, dijo, recordando su propia realidad.

Antes de despedirse, evalúa que toda su experiencia estuvo vinculada con reponerse a situaciones críticas o de emergencia. Para el futuro, planteó, quiere una realidad distinta. Y al finalizar, llamó a la gente a brindar su apoyo a estos proyectos, que ligó con los anhelos de las juventudes cordobesas.

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